Queridos hermanos al acercarse la solemnidad de la Epifanía, os invito a que leamos un fragmento del capitulo 2 del evangelio según San Lucas:
Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente… Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.
Los magos (reyes) de Oriente, de bien lejos, extranjeros, nos enseñan a buscar a Jesús y como tratarlo...oro incienso y mirra, de sus arquetas, de aquello que se podría decir que "era suyo" y en un viaje tan largo, bien seguro que era algo bien importante y necesario son obsequiados en actitud de profunda y por tanto de seria adoración. Única actitud digna y cabal de un creyente delante de su Dios.
Adoración, nos dice el catecismo de la Iglesia Católica, "es la primera actitud del hombre que se reconoce criatura delante de su Creador. Exalta la grandeza del Señor que nos ha creado y de la Omnipotencia del Salvador que nos libera del mal. Es la postración del espíritu delante del "Rey de gloria" (Sl. 24,9-10) y el silencio respetuoso delante de Dios "cada vez más grande" (S. Agustín). La adoración al Dios tres veces santo y soberanamente amable confunde de humildad y da seguridad a nuestras súplicas." [2628]
Como los magos, debemos salir de lo nuestro, de lo que creemos nuestro lugar e ir a buscar a Jesús donde se halle para manifestarse Señor y Salvador, ciertamente, Él está presente siempre y en cualquier lugar pero no siempre se manifiesta con el mismo poder y gloria… en Belén, entre mulas y bueyes, pajas y necesidades era bien difícil descubrir la gloria de Dios. Por esto, nuestra vida es itinerante y peregrina. Como los magos hemos de ofrecer y dar de lo nuestro donde la Palabra de Dios y su Santo Espíritu, luz que brilla en las tinieblas, de nos guíe, aunque no sea donde ni como estaba presupuestado por nuestro criterio y calculo personal.
Como los magos no podemos regatear esfuerzos ni cansancio en la búsqueda de la Verdad y como los magos no podemos ceder a las primeras intrigas, que como Herodes con los magos intentan cambiar los planes de Dios para con nosotros y a través nuestro para los demás.
Quizás el camino sea largo y difícil, quizás seamos pocos los que nos unamos para ayudarnos y poderlo hacer mejor, quizás debamos rectificar la marcha, … pero ahí esta Jesús que nos espera y delante de nosotros muchas estrellas titilan señalando el camino de la vida y del amor.
Demos gracias a Dios que confía en nosotros para ser estrella que ilumine y acompañe hasta Jesús a muchos hermanos y por los hermanos que pone delante nuestro como estrellas a quien acompañar en su caminar y así encontrar cada vez más al Rey y Señor, al Mesías y Salvador.
Si no se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, tampoco podemos celebrar un año más la Epifanía sin ser de corazón, generosa y libremente, luz del mundo en el nombre de Jesús.
Abramos nuestras arquetas y ofrezcamos a Dios y a los hombres nuestro incienso, nuestro oro y nuestra mirra que no son mas que los dones y gracias que El nos da para todos y cada uno de ellos, parra común utilidad y así colaborar a la extensión del Reino, con el fortalecimiento de la Iglesia
P. Joaquín Climent Abad
Director