Queridos hermanos, ¡qué la luz de la Pascua y la esperanza en la Resurrección ilumine nuestra vida!
De verdad que será así si estamos convencidos de que hemos muerto con Cristo y con Él morimos siempre que sea necesario. Esto no es más que hacer lo mejor para nosotros mismos. Con Pablo todos y cada uno de nosotros puede decir "Sé bien de quien me he fiado... sé bien de quien me fío hoy, aquí y ahora" y acojamos con el Apóstol lo que este se pregunta y nos pregunta en la Carta a los cristianos de Roma: ¿Si Dios está con nosotros, a quien tendremos en contra?.
Esto, mis queridos hermanos es un animo sin igual. ¿O es que no nos basta saber que Dios esta a nuestro favor?.
Y con Él la vida en toda su plenitud... la VIDA, Cristo con nosotros,... el Dios con nosotros esperado en Adviento y a quien acogimos en Navidad se ha hecho realidad y nos invita a compartir su misma experiencia, la experiencia de entregarnos sin limites en manos del Padre para vivir igualmente sin limites la realidad de ser hijos de Dios.
Hermanos, ¡no busquemos más al Vivo entre los muertos!...Jesús mismo nos propone en el Evangelio dejar que los muertos entierren a sus muertos y a que no perdiendo tiempo ni posibilidades vivamos y anunciemos el Reino de Dios.
Debemos ser portadores de la Luz de Cristo vivo que sin coordenadas de tiempo ni espacio ilumina las tinieblas mas profundas y oscuras de los corazones de los hombres y por tanto del corazón de la sociedad... Hemos de construid la Ciudad de Dios a impulsos del Espíritu Santo, que es quien nos lleva a la Verdad completa, a la máxima experiencia del Amor de Dios, que se nos da como Don para compartir con todos los demás.
Animo pues, la tarea ya esta anunciada, y faltan obreros en la mies que den la vida por amor..
Os deseo una santa experiencia Pascual de cambio y renovación, sin olvidar jamás que quien pone la mano en el arado no debe mirar hacia atrás.
¡Cristo ha resucitado ALELUYA!
Fraternalmente
P. Joaquín Climent Abad
Director
